Poco tiempo

Ayer hablé conmigo mismo y me dije lo siguiente, aclaro que no intenté llegar a ningún acuerdo ni persuadirme para lograr algo distinto a lo que venia viendo venir, solo hablé como cuando uno habla con el perro o la tortuga o la guitarra o una persona que está en coma, solo me dije mentiras porque por más que hable de en serio se no me estaba  escuchando: 

Mae, es hora de empezar a saber que es lo que pasa, hay que dejar de imaginar y pensar, hay que, hay que, hay que… hay…

La cosa siguió igual, y hoy: ¡tome chichí! por sordo, por necio y por feo. Hace una o dos semanas todo lindo, todo feliz, todo limpio, bien, jugándomela como un baquero, así muy rajado, que ni yo me lo creía y eso fue, que venía con lleno de chunches y cositas y personitas e ideitas todas bonitas, puliditas y nunca creía que las podía sostener por tanto tiempo, no fue ni un poquitillo de tiempo, es como si no hubiera pasado, fue como cuando uno se duerme y se despierta creyendo que durmió por días y de repente se da cuenta que solo fueron diez minutos, y solo se queda con la jeta abierta viendo el reloj y fijándose por la ventana para ver si es que el reloj se jodió o que es lo que pasó. Ahora ponerse a rejuntar el reguero de cosillas botadas, quebraditas, raspaditas, volverlas a agarrar, ponérselas así como una de esas señoras de mercado que andan palanganas en la cabeza y seguir por más rato, recto, aunque se quiera dormir como un ratoncito todo envuelto, recto.

FORMAS BÁSICAS DE SITUACIONES COMPLICADAS

“Me tenés harto”. Un carro pequeño, una mujer, otra mujer, las dos mujeres vestidas de oficina, un bebé y un hombre, el hombre con el niño en el asiento de atrás vestido de oficina. El bus avanza, sigue viendo por la ventana, no ve nada en específico, ninguna otra vida, solo tapas de carros que brillan, la ventana sucia y su teléfono esperando.

Yo solo estaba sentado ahí, esperando el bus, ahí mismo dónde está esa señora y se me apareció. Solo estaba sentado. ¿Se puede imaginar? Ahora, justo ahorita se me vino a la mente una imagen del día que fuimos a pescar tilapias. Íbamos en el carro y ella se cortó la punta del dedo con un chunche del asiento, una palanca o algo así, se me quedó viendo, yo conozco es carita, entonces estacioné el carro, me dio la manita y… podemos parar un toque por fa.

-¡Ey! Yo no sé, esas cosas pasan.

-Pasan, pasan. Sí, pasan, pero ¿por qué a nosotros? ¿Por qué a mí?

-¿A usted? ¿Todo esto le está pasando solo a usted? ¿Ese es el gran problema que es a usted al que le pasa todo? La víctima, el único que sufre.

-Si… al menos es lo que parece.

-¿Por qué es que se te hace tan difícil entender que no estás caminando solo?

-Todos estamos camin…

-¡Yo estoy caminado con usted!

-Todos estamos caminado solos.

-Yo entiendo que no oiga mis pasos, es que voy descalza.

La llegada al trabajo del dieciocho de setiembre fue tan triunfal como la de todos los otros días, marcar, seguir caminado, un par de saludos. Se terminó el día y no pasó de más de dos saludos.

Ron macaron tintero… yo no fui fue teté pégale, pégale que ella fue… no oigo nada soy de palo tengo orejas de pescado…

Una tilapia, dos tilapias, tres tilapias, cuatro tilapias, cinco tilapias todas convulsionando, se veían riquísimas, las devolvimos todas, ya medio muertas, pero las devolvimos, terminaron flotando en el estanque y cerraron el lugar.

El dieciocho de setiembre no fue un día de cambio, tres días después de la independencia, nueve días después del día del niño, dieciocho días después de su cumpleaños. Fue un día fantasma, ya no se acuerda de él, solo recuerda que existió, que ocupo un lugar en el tiempo y que no cambió su vida, muchos días como el dieciocho de setiembre, hoy es uno de esos días.

-Ron macarrón tintero, ron macarrón tintero… no en serio ya no me acuerdo del resto.

-¿Cuántas tilapias vas a pescar?

-Un montón.

-¿y se las va a comer todas?

-No. Se las voy a regalar a usted.

-¿Ajá? Sobretodo.

-Si, en serio, para que las ponga de adorno en la oficina.

-¡Qué cliché!

-¿Qué? ¿Cuál?

-La decoración de pesca.

- Bueno por lo menos de pisapapeles.

-Mirá, ya llegamos.

-Súper rápido… aaayyy.

 

-Qué bonito se ve todo desde aquí.

-¿Desde dónde?

 -Desde un hoyo negro.

 

No se trata de convencer a la gente, es solo decir la verdad, caminar despacio, subir las gradas, abrir la puerta, entrar, decir la verdad, pedir perdón y salir lo más rápido que se pueda sin hacer notar a la gente que querés salir corriendo. Ese es el truco.

-¿El truco de la vida?

-El truco de tu vida, de ya, de este momento. Andá aquí te espero.

 

-No, en serio, estoy cansada.

-Cucaramaca títere fue yo no fui fue teté pegale pegale que…

-Este, este.

-Ay, no sea odiosa.

-No es odiosa. Es que estoy cansada.

- Bueno, otra vez. Cucara maca títere fu…

-Ya, dejame dormir.

-Está bien, ya. Abrilo.

-Heeeeee. ¿Cuál?

-El que querás. Los dos. No sé.

 

No, hoy es dieciocho de septiembre y la requetecagué, no hice nada de lo que usted me dijo, todo mundo me veía rarísimo, nadie sabía quién era yo, yo creo que hasta me equivoqué de puerta, no sé como esto está pasando, yo intento pretender que todo sigue igual, bonito, simple, como era, simplemente como debería estar siendo, como debería de sentirme en la mañana viéndome al espejo, con ella de fondo al ladito. Cada día se me hace más difícil. Desde ese día no he vuelto a comer chuletas.

Esa semana tenía el celular malo, entonces quedamos en vernos todos los días a las diez en frente de la taquería. Ahí porque era el único lugar seguro y nos quedaba a medio camino. Fue una semana nada más, pero pareció años y la verdad es que yo me sentía muy “a la antigua”. Lo bueno fue que se sintió como años. La mayoría de los buenos momentos se pasan muy rápido. Ella con los ojos gigantes, pero como plantitas de jardín, a veces solo se me quedaba viendo, como por diez minutos y hablábamos más que cuando hablábamos por la boca. Ella con las botitas de todos los días, la blusa morada, la roja, la turquesa, la amarilla, la de tres colores, la de dos y la de la foto de la primita, los jeans desteñidos iguales a los míos, recostada contra la pared, todos los días y veía mientras llegaba, yo caminaba más lento, si todavía pudiese caminar más lento, solo para verla viéndome, con las plantitas de jardín.

Ayer me mandaron un mensaje y me di cuenta que todavía estoy esperando que me responda. Saber que mandé un mensaje que no quería y pensar que no lo puedo desmandar, que no puedo deshacer nada, que si me aruño una mano, duro una semana “desaruñandome”, pero aún así eso no quita el hecho de que me aruñé, que no puedo deshacer nada y que no le puedo pagar a nadie para que lo haga por mí, que esto no es una película, que me siento como una mierda porque mandé un mensaje, que no quería mandar, que ella no quería leer, que no me pudo responder, que nunca lo va a responder y que yo no le puedo mandar una escusa como que me equivoqué de numero o una tontera así y solo porque no, porque es así, porque ya nada.

-Vamos adentro.

-Acabas de llegar.

-Si, por eso vamos adentro.

-Si quisiera ir adentro lo hubiera esperado adentro.

-…

-Quedate aquí. Mirá que pared.

-…

-¡Uy! que frío, abrazame. 

EN LA MAÑANA A LAS TRES

Estoy enamorado. Mi nombre es Juan Valeo y estoy enamorado. Ella es una mujer con los ojos de plantitas de jardín, cuando habla mueve toda la cara: estira la frente, corre la nariz un poquito al lado, mueve las orejas imperceptiblemente hacia delante y la quijada un poco más de lo normal en la misma dirección que la nariz. Primero yo estaba adelante de ella, después estábamos a la par, después ella estaba adelante mío y después yo me fui. No hablamos, pero si nos vimos, a cada rato, eso fue suficiente. Tenía que alzar los ojos, algunas veces levantó las cejas, yo la veía hablando, quería que me estuviera hablando a mí, pero como le dije, con lo de los ojos fue suficiente. A mí me gusta la jalea de guayaba y las galletas de coco, a veces, desayuno eso. Desayuné eso con café con leche en la taza de mi papá y después la vi, se iba metiendo entre la gente con su blusa de mangas holgadas, sus shores y sus piernas de caminadora matutina, yo la veía y ella me vio a mí, me vio una vez y otras más. Me vio y estoy seguro de que también me oyó, aunque no hablé mucho, no es que no me saliera la voz, ya superé los nervios frente a las mujeres que me ven más de dos veces seguidas con ojos de plantitas de jardín, es que no tenía nada que decir. Hace tiempo que no tengo nada que decir, nada que decirle a nadie, ni siquiera a mí mismo. Mi nombre es Juan Valeo y quisiera tener algo que decir, algo que decirle a la mujer de la que me acabo de enamorar, no para parecer interesante, solo para decirle algo y que ella me responda y que ella me responda, aunque sea solo con las plantitas de jardín. La muchacha de las piernas y los ojos de jardín. Hoy estoy desayunando galletas de coco con jalea de guayaba y café negro en la taza de mi papá, pero hoy no voy a salir de mi casa, hoy no tengo nada que decir.

YO TENGO

Yo tengo dos cebollas sembradas en la parte de atrás de mi casa, les hecho agua todas las mañanas un poco muy tarde, un poco más tarde ya se habrían muerto. Yo tengo dos cebollas en mi patio y no sé si me las voy a comer: primero, porque no sé si serán comestibles; segundo, porque no sé cuándo van a alcanzar un tamaño suficiente para comérselas y tercero, porque estoy muy apegado sentimentalmente a mis cebollitas. En las mañanas después de echarles sus respectivas gotitas de agua les canto una canción. Yo tengo una banca de madera en mi patio, la banca tiene una pata arreglada y barniz. Yo tengo una brocha, ella barnizó a mi banca, para que aguantara las lluvias y el sol. Yo tengo una guitarra y con ella me siento a cantarles una canción a mis cebollas en la mañana, como a las diez, un poco muy tarde para despertar a los vecinos y un poco muy temprano para que no me oigan. Ya no me importa que me oigan, yo sé que no tengo una linda voz, pero ya no me da pena, de todos modos es solo para mis cebollitas. Yo tengo una canasta con tierra, la canasta es verde y tiene mis dos cebollas, ellas tienen un mes de edad y les gusta que les cante. Yo tengo dos cebollas en una canasta y no van a vivir por siempre, la canasta sí, pero yo tampoco. Yo tengo un sartén para cocinar a mis cebollas, las voy a cocinar con huevo y con jamón. Yo no tengo animales, pero si tengo jamón. Premium. Yo tengo hambre, pero todavía no me las voy a comer. 

¿Y QUE TAL SI NOS TOCAMOS APENAS CON LAS PUNTAS DE LOS DEDOS?

El reloj Seiko, el pelo blanco, el caminar uno, dos, tres, uno, dos, tres. Apenas se montó en el bus sabía que iba a empezar a toser, y lo disimuló, lo había aprendido a disimular muy bien, se agarraba con fuerza (no fuerte, pero con fuerza) de la cabecera del asiento de adelante y se pasaba al del lado, así y solo así se le quitaba la tos. Después de treinta años se vuelve rutina, pero es que después de dos veces ¿que no se vuelve rutina? Montarse a las 2:00, casi toser a las 2:02 y correrse a las 2:02 con treinta y cuatro segundos. Lo bueno es que él siempre fue un hombre de rutina y lo mejor fue que a su mujer eso siempre le pareció bonito. Ayer a las 5:07 le dijo a Rafania que quería el café con un poquito de licor, ella le hecho un chorrito de agua, pero al él le supo muy dulce entonces se enojó con su esposa. Los dos sabían que este día iba a llegar, lo habían esperado toda su vida juntos. Antier fue el primer día del resto de sus vidas y a sus vidas no les queda mucho. Antier a Roberto se le olvidaron todas sus rutinas y a Rafania le tocó reenseñarselas, antier Roberto le dio tos en el bus y se tuvo que bajar cuatro paradas antes, desde antier Roberto no es un hombre de rutina, pero a Rafania eso le parece bonito.  

EL MIEDO MATUTINO DE SALIR DE LA CAMA

Él siempre se la topaba. Todos los días, en el mismo tramo de acera. No le decía nada, nunca le dijo nada, hasta el día que se cayó; él rojo, rojo y todo por culpa de la tala urbana. Una pequeña rama fue suficiente para llevarsele todo abajo, en boronitas, todo abajo: la cantidad de esfuerzos diarios (y es que cuando digo esfuerzos es empezar a alistarse a las cuatro de la madrugada, calcular la hora exacta y pasar frente a ella con la misma falta de expresión facial ensayada todos los días desde afuera en el reflejo de la ventana), el amor en silencio y el temor un poco muy insensato de parecer patético. El cayéndose y lo único para agarrarse: el vestido de ella. Ella al suelo y de ahí solo el susto de que salieran el montón de conversaciones imaginadas con el otro.

QUE RICO UN ARROZ CHINO

Es que estoy muy joven para estar tan aburrido. ¿Dieciocho años y esto? No sé qué piensa usted pero a mí me gusta el arroz chino. Dieciocho años y comiendo arroz chino solo en el comedor de mi casa en mi día libre. Tengo dos días libres a la semana, los días más largos de mi vida y suceden repetidamente, son más constantes que mis sueños. Usted diría: “La paella es mucho mejor, es más el gallo pinto es el mejor, pero es que a mí me gusta el arroz chino, aunque ahí en la esquina lo hagan de los patos que tienen en el patio, de los gatos que caen en el patio y de los zagüatillos que pasan en frente. No es que sean unos inmorales, es que es su cultura, personalmente a mí no me gusta y me imagino que a usted menos, pero el arroz chino es otro tema y como le digo, es delicioso. No, es que vea, yo tengo dieciocho años, ¡dieciocho años!, vaya busque a alguien de dieciocho años que esté más solo que yo, si se encuentra uno le regalo un arroz chino de los de la esquina. EL día libre y lo que hago es pasar encerrado, si fuera cosa de un día:

-Ah, mirá hoy me quedé viendo tele en bóxers.

-Que rico se la tira.

Después de unas… incontables veces le aseguro que no es tirársela rico, es estar solo y eso agüeva. 

I WASHED MY HANDS WITH COLD WATER THIS MORNING

What about those lonely days when the rain falls so inconspicuously thin when the pond is only inside. What about those steamy songs that get deep inside the sheets while you are dreaming, those nights when you pretend to sleep and you get all kinds of dreams but they are not dreams but hopes and memories. What about those running kids we use to be, always looking for each other am I the one you wished for? I don’t know if I’m the one I wanted to be and I’m not sure of you either. Is it just a matter of time? Life, or is it true that time doesn’t exist? So why would I wear a clock on my arm? So why do we die? People just come and go, I can’t actually understand how the body can be suddenly disconnected from the spirit. Is there a spirit? Aren’t we bodies alone? Am I my mind? I sometimes hope that we were all just a dream of a little child that has fallen into a coma, that way the surrealism of everyday breathing will be explained. How lips move, the way her lips move, sometimes too fast, sometimes slow, so pretty, they talk, so pretty they hide in my mind. Also funny when lips doesn’t move, sometimes my lips don’t move at all, petrified like rocks they stay all day attached to the teeth, some days I don’t make any sounds, all so quiet even when people is around, even with her, so deep inside my thoughts I have nothing to talk about so I become a tree and move with weather. So cold now not even rain is enough these days I want to jump but I still want to be able to jump again. Then so time goes on a wheel, the sea is always there for us to have fun, we rest because we can’t never make the day better, I’ve heard people say that they have had a bad day and even I wake up sometimes to realize that a day is bad, it’s just something you can smell on the air, something you can see through the window. As fingertips collide while we walk you next to me but, do you walk alone or do you depend on me as much as I depend on you. What about the people walking, sitting? Some of them appear as ghost, only spectrums moving slowly through radio channels and warm meals, leaving their steps on the sand throwing their sweat on the floor and their guts in the backyard, still they all seem to be hoping for something more than bad weather falling over their roofs. It’s nothing personal against nails but they always creep me out I don’t really know why, they all have that thickness and they are always growing. Have you ever felt an unknown person nails while sitting or standing on the bus? How odd can it be? How awful can it feel? Something so deep is attached to the nail that almost bone material stepping out from your body carries a whole of you when you see somebody’s nails you can actually know who that being is no need for words the nails tell everything, their ability to keep dirt at the edge of the fingers, their smiles usually pink they become red or white, white in winter off course unless you wear gloves, gloves can always make a nail red no matter what the weather. Then there he laid half dead, really tired, trying to see the sky but his eyes cannot take such an amount of light he tries to sleep real hard, his head is starting to ache for so much effort just like if he were trying to solve a mathematical problem in school neither forward nor backwards his mind is so oppressed by the impossibility of reaching what he wants he must stop, so he does. Rub his eyes. Stands up, looks oddly to every direction as if he was looking for someone. At home he farts, he does and then he laughs. He thinks it’s funny so he does it repeatedly as he watch a movie on HBO, he also thinks HBO is awesome but that’s only because his friends think so, too. Probably if his friends didn’t, he wouldn’t either. Inside a room of the house that is located in front of the house of this guy best friend sleeps an old woman and a young guy has just light up a little pink candle, it smells like strawberry. The old woman sleeps better when there is the smell of strawberries a nice and polite young woman went to the supermarket to buy it so her grandmother could sleep like a new born. She recently has given birth to a healthy and tender new born, the baby’s name is Argentina, and she laughs just like the argentines new born do. Imagine two blank sheets of paper over a 5x5 meters wooden table and a group of baby rabbits over them, wouldn’t that be beautiful? I have heard the rain and I have heard your car engine, but I’ve never heard you. I usually see you walking I sometimes walk beside you but you never notice, I heard that you like rabbits, fun fact, I do, too, probably just because their ability to move strangely and their ability to shiver a lot. Sing this to the rhythm of July by Youth Lagoon: little did I notice when you noticed that I noticed that this wasn’t made for me, little did I notice when you noticed that I noticed that I wasn’t made for this. Shut your eyes, your mouth and if you are very profound and yoga like, shut your ears too, stay like that for about fifteen minutes. Know how did your life change after doing so? It is amazing to watch things grow, a new molecule, an atom added to the growing object, the space that it now and then will occupy, how differently it will move or how the wind and the rain will bother it in each step of its growing process. When you see a bird fly is like dreaming awake, it looks somehow fake though you are very sure that it is very real, when you see a bird caged it’s just sad and you know for certain that it is very real.